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  • Igualdad de condiciones: Una carrera que no debe parar

    El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer debe ser considerada una ocasión en la que todos, tanto hombres como mujeres, podamos hacer un llamado a la reflexión de como estamos ahora mismo como sociedad. Dicha reflexión nos ayudará a entender que la lucha por una vida sin injusticias y con igualdad de oportunidades para todos es algo en el que se debe trabajar día a día.

    Actualmente nos encontramos viviendo una Emergencia Sanitaria, que ha derivado en una crisis económica y ha puesto en evidencia la crisis social ya existente. La gran desventaja laboral de las mujeres frente a la de los hombres se ha visto aún más marcada. Según datos de un estudio realizado por el BID existe una mayor tasa de desempleo en el área urbana para mujeres (6, 01%), con relación a los que hombres (3,28%). En nuestro país, es cada vez más común encontrar puestos de liderazgos en hombres que conlleva a segregación ocupacional de género y el denominado ¨techo de cristal¨ como un común denominador en nuestro país.

    Según el estudio ¨La pandemia del COVID-19 y su efecto en las tendencias de los mercados laborales¨ de la CEPAL realizado en Julio de 2020, la división del trabajo del hogar por sexo que se dio a raíz de la pandemia muchas veces recae en una mayor responsabilidad para las mujeres,  donde el cuidado del hogar, la teleeducación de los hijos, el cuidado de personas mayores y el cumplimiento de las responsabilidades del trabajo aumentan la carga de quehaceres y expone la necesidad de equilibrar de mejor manera los roles anteriormente mencionado.

    Si bien en los últimos años el tema de género y el acceso a un trato igualitario en materia laboral ha ido desarrollándose de manera escalonada, la revolución silenciosa de la mujer se fue dando poco a poco demostrando una reducción de la disparidad en materia educativa. En la actualidad contamos con un incremento en porcentajes de aquellas mujeres que logran tener un título

    universitario, mayores y mejores oportunidades para el acceso a educación de post grado y por consiguiente un incremento en los índices en puestos de dirección y liderazgo. Sin embargo, estos números no son suficientes.

    Por esto, los avances en materia social deben ser acompañadas de normativas que respalden y determinen un marco legal para el cumplimiento y regulación de las mismas. En Bolivia por ejemplo, el 26 de noviembre de 2020 se promulgó el Decreto Supremo No. 4401 el cual impulsa la igualdad de condiciones para el acceso a empleos, remuneración y un trato igualitario para hombres y mujeres. Esta ley deberá ser aplicada en organizaciones tanto públicas como privadas, además del compromiso adquirido por el Estado en la promoción e incorporación de las mujeres en el ámbito laboral, con el fin de reducir la discriminación de género relacionada a las condiciones laborales.

    Las mujeres después de años de lucha están abriéndose espacios en el mercado laboral, aportando conocimiento y experiencia para la construcción de espacios igualitarios en todos los ámbitos.  Los retos más importantes que tienen las organizaciones es el crear espacios de interacción y desarrollo profesional a sus colaboradores con el fin de construir una sociedad en la que primen el respeto y el valor, ya que el éxito se construye entre todos y una sociedad justa y libre es parte del camino que debemos tomar para lograrlo.