• English
  • Posponer el registro de tu marca; una apuesta muy arriesgada

    María José Martinez – Asociada

    Hemos visto y leído bastante sobre cómo las personas y los negocios fueron reinventándose para mantenerse de pie durante la pandemia. El desempleo se convirtió en la realidad de muchos, a causa de la desocupación y el tiempo en casa tuvo como consecuencia la incubación y despegue -en tiempo récord- de muchos emprendimientos, talentos culinarios, habilidades manuales (empaques, plantas, indumentaria), creación de aplicaciones móviles y todo tipo de micronegocios que se fueron formando en tiempos de Covid19.

    Muchos de estos emprendimientos hoy en día ya son parte del consumo de productos o servicios de una gran cantidad de ciudadanos, ya que han formado reputación con sus clientes y la misma va tomando cuerpo. Al igual que su creación, el desarrollo de los nuevos emprendimientos va en contra del reloj y necesita cumplir con la oferta y demanda del mercado, dejando de lado y olvidando un pequeño pero gran detalle: la protección de su marca.

    En temas de Propiedad Intelectual quien es primero en el tiempo es primero en el derecho. Suele suceder que cuando un emprendimiento ya tiene cierto prestigio en el mercado o “pega” bastante, una tercera persona crea una marca imitándola con la finalidad de confundir al consumidor para que compre un producto creyendo que está asociado con la producto o servicio que ya es reconocido. En ocasiones, existen personas del mismo rubro que directamente se “apropian” de la marca solicitando su registro. En Bolivia al igual que en todo el mundo existen los denominados “roba marcas” que se dedican a registrar marcas ajenas para luego venderlas al verdadero representante.

    Como emprendedor es muy importante registrar la marca para evitar este tipo de escenarios. Si la misma ya está registrada, los emprendedores se verían obligados a cambiar de denominación de marca, desechando toda la reputación, el marketing y el prestigio que ya tienen en el mercado… prácticamente empezando de cero posicionando la nueva marca.

    Es por ello que dentro de las principales recomendaciones a los emprendedores está solicitar el registro de su marca a la brevedad posible. En ocasiones los emprendedores tienen la idea equivocada, que necesitan conformar una sociedad comercial o contar con ciertas formalidades de persona jurídica (NIT, Matrícula de Comercio, etc.) para solicitar el registro de su marca y por ello posponen este trámite innecesariamente, arriesgándose a perder su marca que podría ser registrada a nombre del emprendedor desde los inicios del emprendimiento.

    Concluimos que, si bien no es obligatorio, es sumamente recomendable registrar una marca por los derechos exclusivos y excluyentes que la misma otorga.