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  • Protocolo de Retorno ¿Estamos listos para volver?

    Alonso Indacochea – Socio

    El 29 de abril de 2020 a través del Decreto Supremo No. 4229 (aquí en adelante el “Decreto”), el Gobierno Boliviano amplió la cuarentena hasta el 31 de mayo de 2020 bajo condiciones de una “Cuarentena Condicionada y Dinámica”. Dicho Decreto divide la cuarentena en tres niveles de riesgo (alto, medio y moderado), condiciones de riesgo que serán determinadas por el Ministerio de Salud a departamentos y/o municipios.

    Dentro de los lineamientos de hábitos de comportamiento para la prevención y contención del COVID-19, se establecen, a través de este Decreto, los siguientes: (i) distanciamiento físico como mínimo de un metro y medio; (ii) uso de barbijo; (iii) lavado permanente de manos; y, (iv) cumplimiento de protocolos de higiene y bioseguridad. Asimismo, en su articulo 8 se indica que el sector público y privado deberá dotar el material sanitario apropiado y adoptar los protocolos de bioseguridad que resulten necesarios. Recordarles que a través de la Resolución Bi-Ministerial 001/20 de fecha 13 de marzo de 2020 a través de su artículo 4, también establece ciertos lineamientos que las empresas públicas y privadas deban adoptar.

    Independiente que la resolución Bi-Ministerial fuese emitida con anterioridad a la cuarentena estricta en Bolivia y que las normas emitidas durante el COVD-19 reiteran la obligatoriedad de dar cumplimiento a los lineamientos de higiene y seguridad, sería prudente (y confiramos que así lo hará) que el Gobierno emita lineamientos específicos de lo que debería contener – mínimamente – el Protocolo de Bioseguridad o Protocolo de Retorno como lo llaman algunos (para efectos prácticos, el “Protocolo”). La pregunta que nos hacemos, tengamos o no los lineamientos específicos, es ¿Estamos listos para volver?

    Aquí expongo algunas recomendaciones para un Protocolo, las mismas que deberán ser adecuadas a cada sector, realidad de su empresa y con apoyo – además del legal – de un profesional en bioseguridad:

    • Retrasar el regreso al personal de riesgo determinado por la OMS y la norma boliviana;
    • Proveer un kit higiénico al personal;
    • Contar con normas de transporte;
    • Procedimiento interno y externo de reporte de un contagio;
    • Capacitar al personal con recomendaciones de prevención de contagio, incluyendo en horarios no laborales;
    • Priorizar el Teletrabajo y retorno progresivo a sus lugares físicos de trabajo;
    • Realizar capacitaciones en relación al COVID19 sus implicancias y riesgos;
    • Suscribir Declaraciones Juradas dando conformidad al Protocolo; y
    • Contar con normas de distanciamiento social en reuniones de trabajo, priorizando videoconferencias (Zoom, Teams, etc).

    El Protocolo, a diferencia de algunos procedimientos que no se practican al pie de la letra, se le debe exigir un estricto cumplimiento. Lo digo, no por el ámbito legal, sino por la gravedad de esta pandemia, que inclusive puede no ser la única que nos toque vivir.

    De lo que sí estoy seguro es que existe un antes y un después del COVID-19, los protocolos de bioseguridad serán tan o más importantes que los procedimientos de ventas, logística, operaciones, estrategias de marketing, planificación financiera y demás. No nos sorprendamos que, en empresas no relacionadas a la salud, contraten de ahora en más a un Oficial de Higiene (CHO por sus siglas en inglés), más allá de contar con un Comité de Higiene y Seguridad Ocupacional ya obligatorio de acuerdo a norma, y que algunas decisiones empresariales deban contar con su aprobación.

    ¿Entonces…estamos listos para volver? Quizás no. Pero es hora de reinventarnos para volver de una manera más responsable, comprometidos a salir adelante y dar el respeto que la salud se merece.