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  • Relaciones contractuales en época de COVID-19

    Marcelo Longaric – Asociado

    La llegada del COVID-19 a Bolivia y la consiguiente declaratoria de Emergencia Sanitaria Nacional, no solo modificó y afectó a las relaciones personales de nuestra sociedad, también lo hizo con las relaciones contractuales y con el cumplimiento de sus obligaciones, sean estas entre personas naturales o jurídicas.

    En materia contractual existen dos principios fundamentales: (i) el principio de la autonomía de la voluntad de las partes y (ii) el Pacta Sunt Servanda. El primero de estos principios, se refiere a la facultad que tienen las partes para regular libremente sus intereses y crear cualquier tipo de relaciones jurídicas, siempre y cuando no vayan en contra de la Ley, la moral y las buenas costumbres.

    En nuestro ordenamiento jurídico, el principio de la autonomía de la voluntad de las partes, se encuentra regulado por lo dispuesto en el Art. 454 del Código Civil que tiene como Nomen Juris “Libertad Contractual: Sus Limitaciones”. En lo que se refiere a Pacta Sunt Servanda, la misma expresa que los contratos vinculan a las partes suscribientes, convirtiendo al contrato y cada una de sus cláusulas en obligatorias, es decir, tienen fuerza de ley entre las partes y estas deben cumplirse al pie de la letra, principio que se encuentra regulado en los Arts. 519 y 520 del precitado cuerpo legal.

    Es en base a estos dos principios que, las partes forjan y construyen sus relaciones contractuales que se plasman a través de los contratos, documentos que contienen obligaciones que deben ser cumplidas por cada una de ellas tal y como fueron acordadas. Sin embargo, algunas veces estas obligaciones no pueden ser cumplidas a cabalidad por factores externos y totalmente ajenos a la voluntad de las partes, existiendo en algunos casos, excepciones para poder evitar sanciones frente a estos incumplimientos, como ser el Caso Fortuito – Fuerza Mayor.

    En la actualidad, a causa de la pandemia y la consiguiente declaratoria de Emergencia Sanitaria Nacional que implicó la suspensión total de actividades, muchas personas naturales y empresas se han visto imposibilitadas de cumplir con las obligaciones que tenían pactadas en sus contratos, situación que puede acarrear la aplicación de multas o la obligación de pagar el resarcimiento del daño que pueda provocar este incumplimiento. Ante esta situación, si bien nuestra legislación no regula de manera expresa el Caso Fortuito – Fuerza Mayor, establece la figura de la imposibilidad sobrevenida como una salida al incumplimiento que se pueda generar ante estos casos.

    Es necesario aclarar que, para alegar la imposibilidad sobrevenida, se deben cumplir con tres requisitos: (i) que el hecho sea imprevisto, es decir que ninguna de las partes haya podido prevenir el hecho que generó el incumplimiento o retraso; (ii) que sea irresistible, es decir que la prestación se vuelva imposible de cumplir y (iii) que sea inimputable, vale decir extraño a las partes.

    En ese sentido, tomando en cuenta que el COVID-19 (hecho externo e imprevisible) a la fecha es una pandemia que está afectando a varios países del mundo, que además muchos gobiernos han optado por la política del confinamiento /cuarentena y cierre de fronteras (hechos del Príncipe), provocando que muchas obligaciones contractuales estén siendo incumplidas, tanto en comercio exterior como interno, la partes pueden alegar la imposibilidad sobrevenida.

    Con lo cual, en este momento es necesario revisar los contratos que se hayan suscrito y cuyas prestaciones no se puedan cumplir con la finalidad de constatar si el Caso Fortuito Fuerza Mayor y/o imposibilidad sobrevenida se encuentra  debidamente regulada. En caso que esta situación se encuentre pactada se debe realizar un análisis minucioso para poder identificar si esta situación fue imprevista, irresistible e inimputable a las partes. En caso de que todos estos requisitos se configuren plenamente, la parte que este en incumplimiento, debe notificar a su contraparte de la situación que le impide cumplir con lo pactado.